(Narrado por Val, dueña de Blythe Café)
Ha pasado una semana desde que Dani vivió aquel acercamiento con la Barbie influencer, y el Blythe Café sigue más animado que nunca. Por un lado, la visita de tantos nuevos clientes ilusiona a todos; por otro, Mimi no puede sacudirse de encima las presiones de su padre, inversor poderoso de Cafe Deluxe. Y aunque todos notamos una atmósfera de optimismo, hoy algo se siente… distinto. Como si una mano invisible moviera hilos que no podemos ver.

Abro el Café poco antes de la llegada del equipo. Mira es la primera en aparecer, con sus apuntes de Derecho siempre a cuestas. El fin de semana ha sido intenso, y ahora toca la rutina del martes. Mientras ella enciende la cafetera y organiza la caja, observo por la ventana cómo las nubes grises cubren el cielo. Me pregunto si esa atmósfera algo lúgubre presagia algún tipo de sorpresa desagradable.
—Val, se te nota pensativa —me dice Mira en un tono bajo—. ¿Tienes algún mal presentimiento?
—No lo sé, tal vez son imaginaciones mías. Sólo… me siento un poco intranquila.
Antes de poder explicarme, Mimi aparece por la puerta trasera cargando una bandeja repleta de bollos dulces. Me percato de que ha madrugado más de la cuenta para tener la repostería lista. Se la ve seria, pero me saluda con un leve gesto de cabeza y se mete de inmediato en la cocina. ¿Sigue tan presionada por su padre? Me prometió que resistiría, pero es innegable la tensión en sus ojos.
Dani llega poco después, con la música de sus cascos filtrándose a través del silencio matinal. Se ve animado, tal vez por los mensajes que intercambia con la Barbie influencer; sin embargo, no llegamos a hablar mucho cuando, de pronto, la puerta del Café se abre con un tintineo que me sobresalta.
Entra un Blythe de porte distinguido, con el cabello castaño peinado hacia atrás y una chaqueta que denota elegancia. Tiene un aire vagamente familiar, aunque no lo reconozco. Se quita las gafas de sol y mira alrededor con expresión altiva. Al ver a Mimi saliendo a reponer magdalenas, esboza una sonrisa helada que me pone los pelos de punta.
—Val, buenos días —dice el hombre, sin preámbulo—. Tú no me conoces, pero yo sí sé de ti.
Mimi se detiene en seco al verlo, y noto cómo el color huye de su rostro. Ella baja la bandeja y susurra:
—Pa… padre….
Mis latidos se aceleran. Este hombre es, pues, el padre de Mimi, el mismo inversor de Cafe Deluxe que tanto la ha estado presionando.
—Mi nombre es Maxwell —se presenta con voz imponente—. Tal vez hayas oído de mí. Tengo intereses en Cafe Deluxe… y, por supuesto, en este Café.
Mira, desde la barra, clava su mirada inquisitiva, a la defensiva. Dani se remueve, nervioso, sin soltar las toallas de limpieza. Me aclaro la garganta:
—Señor Maxwell, gracias por… venir, supongo. —Intento sonar cortés—. ¿Lo atiendo con algo de beber?
—Quizá un café americano, sin azúcar. Pero antes, me gustaría tener una charla contigo, Val. En privado.
El gesto pálido de Mimi me hace suponer que esto no será ninguna conversación amable. Con cierta aprensión, le pido a Dani que atienda al resto de clientes y me dirijo con Maxwell a una mesa apartada. Antes de sentarme, echo un vistazo a Mimi, que me mira asustada.
—No temas, hija —espeta Maxwell, ladeando la cabeza—. Solo vengo a aclarar unos asuntos.
Apenas tomo asiento frente a él, Maxwell deja escapar un suspiro cargado de teatralidad.
—Val, has montado un Café que está empezando a prosperar, ¿verdad? Te felicito, de veras.
—Eh… gracias —respondo con cautela—. Pero supongo que no ha venido sólo a felicitarme.
—Cierto. Hace unos años, para abrir este local, solicitaste un préstamo importante, ¿no es así?
Mis manos se tensan sobre la mesa. ¿Cómo sabe eso? Es verdad que, para montar mi sueño, recurrí a un inversor desconocido a través de un intermediario. Me pareció un acuerdo silencioso, con una tasa de interés soportable… Nunca pregunté de dónde procedían exactamente los fondos.
—No comprendo cómo puede interesarle ese detalle —digo en voz baja—. Fue un acuerdo… privado.
—Pues digamos que ese “acuerdo” nunca fue tan privado. Yo era el inversor real detrás de tu préstamo inicial. Por supuesto, me mantuve en la sombra. Pero ahora me viene de perlas.

Siento un vacío en el estómago, como si me hubieran arrancado el piso bajo mis pies. ¿El padre de Mimi es quien financió mis comienzos sin que yo lo supiera?
—Espera, ¿estás diciendo que… tú eres mi acreedor? —murmuro, aturdida.
—Exacto. Y la deuda no está del todo saldada. Es cierto que has ido pagando religiosamente, pero aún te quedan varios plazos. —Maxwell sonríe con frialdad—. Podría exigir el pago inmediato… salvo que lleguemos a un entendimiento con Cafe Deluxe.
Mis manos empiezan a temblar. Pienso en el Blythe Café, en mis amigos, en el público que está creciendo gracias a la atención que recibimos en redes. Todo esto podría venirse abajo si Maxwell reclama la totalidad de la deuda. Por un momento, me invade la rabia:
—¿De veras usarás esto como arma? —pregunto con un nudo en la garganta—. Eso me parece ruin.
—Negocios, Val, sólo negocios. Yo invertí en ti a través de intermediarios, y no sabía si saldrías adelante. Pero ahora veo potencial… y también veo que no quieres vender ni colaborar con Cafe Deluxe.
Bajo la mirada, recordando las amenazas veladas de Leon y la revelación de Mimi. Maxwell, al ver mi reacción, deja escapar una carcajada suave.
—Tranquila, no he venido a cobrarlo todo hoy. —Hace un ademán teatral—. Tienes un plazo corto para pensártelo. Colaborar con Cafe Deluxe sería la salida fácil. Cualquier otra vía… bueno, puede hundirte.
En ese momento, Mimi se acerca con pasos tímidos, y Maxwell gira hacia ella. Veo que Dani y Mira también se aproximan, con semblante de inquietud.
—Papá, ¿por qué…? —Mimi quiere decir algo, pero las palabras se le atascan.
—Hija, quería enseñarte cómo funcionan los negocios —musita Maxwell, con crueldad sutil—. Eres libre de permanecer aquí, pero no nos hagas perder el tiempo. ¿De verdad crees que Val puede mantenerse a flote si yo exijo mi dinero?
Mimi se queda sin respuesta. Mira, con el ceño fruncido, suelta un:
—Oiga, esto es una amenaza, y no lo vamos a tolerar.
—No es ninguna amenaza, señorita —replica Maxwell, alzando las cejas—. Es sólo un recordatorio de cómo funcionan las deudas. Val firmó un contrato, y lo cumpliremos al pie de la letra… a menos que ella quiera renegociar en términos más beneficiosos para todos, integrándose a Cafe Deluxe.
—Nunca aceptaré vender mi Café —murmuro, intentando que no me tiemble la voz—. Aun así, me gustaría revisar ese contrato original. No tenía idea de que tú eras el inversor real.
—Te lo haré llegar —responde Maxwell, poniéndose en pie—. Tómate unos días para reflexionar.
—Tu forma de actuar es repugnante, padre… —susurra Mimi, con los ojos vidriosos.
—Hija, ya discutiré contigo en casa. —Maxwell se despide con una ligera inclinación—. Un placer, Val. Nos veremos pronto.
Observamos en silencio cómo sale del Blythe Café, dejando tras de sí un rastro de incertidumbre y rabia contenida.
En cuanto se va, un par de clientes que estaban en la otra punta del local se me acercan para pagar, ajenos al drama que acaba de estallar. Mira y Dani se ocupan de ellos mientras Mimi se queda de pie, paralizada. La tomo del brazo y la guío a la cocina, donde podemos hablar sin oídos indiscretos.
—Mimi, ¿tú sabías algo de esto? ¿Que tu padre era mi inversor silencioso?
—No, Val, te lo juro —responde con la voz quebrada—. Él nunca mencionó nada de un préstamo. Pensé que su única obsesión era comprarte el local.
—Y ahora tiene esa doble herramienta: tu relación con nosotros y el préstamo que me concedió en secreto.
Siento un mareo. Dani y Mira entran a la cocina, expectantes. Les pongo al corriente de todo: la deuda pendiente, la identidad real de Maxwell, y su amenaza de exigir el pago inmediato.
—Es un golpe bajo, sin duda —dice Mira—. Pero no podemos rendirnos. Hay que buscar asesoría legal, ver si puede forzarte a pagarlo ya o si hay un plazo que podamos negociar.
—Sí… —asiento, intentando asimilarlo—. En todo caso, no quiero involucrar al Café en un caos financiero.
Dani suelta un suspiro largo, todavía con el semblante tenso tras la visita de Maxwell:
—Val, no estamos solos. Cada uno de nosotros está aquí porque ama este lugar. Además, Mimi también sufre por la actitud de su padre, y no queremos dejarla sola en esto.
—Gracias, chicos —murmuro, tocándome las sienes—. De verdad. Pero la verdad es que no sé cómo resistiremos, ni si podremos pagarle antes de que arruine todo.
Tras unos minutos de consuelo mutuo, Mimi regresa a la barra para atender a un cliente que pregunta por sus dulces. Dani se va a la trastienda a retomar su rutina, aunque con el ceño fruncido. Mira coge su carpeta de Derecho con determinación:
—Val, déjame echar un ojo al tema legal. Quizá encuentre alguna cláusula que nos proteja.
—Te lo agradecería muchísimo —respondo, agotada pero agradecida.
Mientras ella se sumerge en sus apuntes, me quedo con la mirada perdida en el ventanal. Observo cómo llovizna delicadamente, como si el cielo quisiera reflejar mi estado de ánimo. Hay una maraña en mi cabeza: la creciente popularidad del Café, el romance incipiente de Dani con la Barbie influencer que le da un soplo de aire fresco… y, por otro lado, la cruel jugada de Maxwell. ¿Habrá un modo de ganar tiempo? ¿O será esta la confirmación de que Cafe Deluxe nos tiene atrapados?
Lo único claro es que el secreto del préstamo —ese pasado que creía seguro y olvidado— ha emergido para complicarlo todo. Ahora comprendo el escalofrío que sentía esta misma mañana al subir la persiana. Y, pese a todo, en algún rincón de mi pecho surge una chispa de esperanza: tal vez, con la ayuda de mis amigos, hallemos una salida digna a estas sombras del pasado.
Fin del Capítulo 6
Próxima cita: ¡Martes que viene (10 de marzo)!
¿Logrará Val encontrar una forma de afrontar la deuda?
¿El padre de Mimi seguirá presionándola, o incluso a Dani y a Mira?
¿Qué os gustaría ver la próxima semana?
- Organizamos una salida para desconectar un poco
- Más secretos sobre los inversionistas de Cafe Deluxe
- Tensión amorosa entre Dani y la Barbie influencer
(¡Cuéntanos tus impresiones y no te pierdas la siguiente entrega llena de intriga, camaradería y decisiones difíciles!)
Organizamos una salida para desconectar un poco, invitamos a Maxwell y se cae por accidente en un barranco, desgraciadamente muere por la caída.