(Narrado por Val, dueña de Blythe Café)
Esta mañana, el Blythe Café ha amanecido con un aire distinto. Lo noto nada más subir la persiana: hay un pequeño grupo de chicas charlando en la acera, mirando hacia el interior con curiosidad. Al abrir, entran con risitas contenidas y se dirigen en tropel a la barra, pidiendo “el famoso muffin picante que sale en las stories”. Yo, que esperaba un día más bien tranquilo, me quedo algo aturdida al ver tanto revuelo tan pronto.
—Mira, échame una mano con estas chicas — que justo acaba de dejar sus apuntes de Derecho sobre una mesita.
—Sí, sí… ¡vaya alboroto! —responde, poniéndose en modo “organizadora” de inmediato—. ¿Qué ha pasado para que hoy aparezcan así de golpe?
Con una rápida mirada cómplice, tomo nota de los pedidos: capuchinos, latte art, los muffins picantes… Mientras preparo bandejas, oigo que las chicas mencionan algo sobre “el rubio idol barista” y “ese concierto K-pop”. Tardo dos segundos en captar la referencia: Dani.
Justo cuando termino de cobrarles, aparece Dani con un aire animado, cascos al cuello. Las chicas dan un gritito disimulado, medio saludando. Dani se sorprende y, tras dedicarles una sonrisa, se acerca a mí con expresión perpleja.
—Val, ¿qué está pasando? —me pregunta en voz baja—. ¿Por qué hay tanta gente preguntando por el muffin picante y… por mí?
—Creo que es culpa de un nuevo post de la Barbie influencer —susurro, rindiendo un suspiro—. Ha vuelto a publicar algo sobre el Blythe Café y tu concierto.
Mira, que en ese momento pasa detrás de la barra con prisas, me lanza una confirmación rápida:
—Acabo de buscar su historia de anoche: subió un fragmento de tu actuación, Dani, y puso algo así como “¿Quién es este barista rubio con tanto talento? ¿Debería investigar más…?” —lo parodia con un aire divertido—. Y claro, sus seguidores se han lanzado a venir.
Dani abre los ojos como platos.
—¿En serio? Nunca pensé que se lo tomaría tan… en serio.
La mañana avanza y el local va recibiendo un mayor número de clientes de lo habitual para ser un día entre semana. Algunas caras jóvenes, otras más curiosas, todos con ganas de probar los muffins “que vieron en Instagram” o de tomarse un café con “el barista que canta K-pop”. Incluso veo a un par de Pullips bohemios que charlan sobre la buena crítica que la Barbie influencer escribió acerca del ambiente del Café. A juzgar por el volumen de pedidos, será un día intenso.
—Val, me hacen falta más magdalenas —avisa Mimi desde la puerta de la cocina, con la bandeja casi vacía en mano—.
—¿No habías preparado una tanda extra?
—Sí, pero se han agotado en una hora. Preparo otra, dame diez minutos.
Capto una sombra de preocupación en sus ojos. Sé que en su cabeza sigue presente el conflicto con su padre, el inversor de Cafe Deluxe, quien amenaza con hundir el Blythe Café. Aun así, Mimi se esfuerza por no dejar que la situación no la paralice. Le dedico una sonrisa de ánimo antes de verla volver al horno.
Pasado el mediodía, los pedidos se moderan un poco. Aparece una Barbie con gafas oscuras y un móvil reluciente en la mano, rodeada de un aura de confianza. La reconozco al instante: es la misma Barbie influencer que nos puntuó con un 6/10 en su primera visita, pero después subió la nota tras el mini-concierto de Dani. Y parece que ahora es, en gran parte, responsable de que estemos tan llenos.

—Hola —me dice con un tono más cercano que antes—. Me alegro de verte, Val. Vaya éxito que tenéis hoy, ¿eh?
—No puedo negar que, en parte, te lo debemos a ti —respondo, intentando sonar cordial—. Gracias por la nueva reseña y el vídeo de Dani.
—Oh, no pasa nada. Me sorprendió tu barista idol. Más bien… me dejó con curiosidad. —Ella ríe con un matiz misterioso—. ¿No está por aquí?
Noto un sutil rubor en sus mejillas, y no sé si imaginar que se interesa un poco más de la cuenta por Dani. Sin darle muchas vueltas, la invito a sentarse y enseguida aparece Dani, que se ha acercado con los posos de café para desechar. Al verla, abre mucho los ojos.
—Hola. —Le tiende una mano algo inseguro—. Gracias por subir el fragmento de mi concierto.
—Encantada de verte de nuevo, barista idol —responde ella, tomando la mano de Dani—. A mis seguidores les ha encantado tu actuación y… quería ver si podíamos charlar un rato.
Casi puedo oír a Mira tragándose un comentario sarcástico tras la barra. Mientras tanto, yo me quedo con una ceja enarcada, asumiendo que la Barbie influencer desea algo más que un simple café.
Dani la invita a sentarse en una mesita cercana al ventanal, donde la luz es excelente —casi como un mini set de fotos—. Se le ve nervioso, y al mismo tiempo encantado de recibir elogios. Yo atiendo a otros clientes mientras intento escuchar a ratos la conversación de ambos.
—Me gustaría entrevistarte, dice la Barbie, con su móvil listo—, para mi blog personal. Tú sabes, esa faceta de barista cantante no se ve cada día.
—¿En serio? No sé si merezco tanta atención… —Dani ríe, rascándose la nuca—. Soy un simple aprendiz de idol.
—Aprendiz o no, tienes gancho. Mis seguidores lo han notado. Además, me encantaría saber más de tu historia. ¿Cómo aterrizaste en este Café? ¿Qué te inspira? Quizá podamos hacer un… encuentro K-pop en otro momento.
Veo cómo Dani se sonroja un poco. Mira y yo compartimos una mirada divertida: la Barbie influencer se está interesando por él de forma bastante obvia.
Sigo despachando cafés y muffins mientras Dani charla con la influencer. Le sirve un latte con un arte de corazón, lo que provoca en ella una risita encantada. Por un instante, me pregunto si la ella se estará fijando en otras cosas aparte de su “talento”: su sentido del humor, su forma de moverse… En cualquier caso, la atmósfera se vuelve más liviana y me alegra ver a Dani con una chispa de emoción.
En uno de esos huecos, Mimi aparece con una nueva tanda de magdalenas decoradas con estrellas y notitas musicales. Se acerca a mí y me comenta en voz baja:
—Val, está claro que la Barbie influencer se ha fijado en Dani, ¿no crees?
—Eso parece, Mimi. ¿Tú cómo lo ves?
—Pues… un poco raro, pero me alegro de que Dani tenga algo de brillo propio. Se lo merece —responde, y noto un cariño genuino en sus palabras.

Se nos acerca uno de los nuevos clientes, pidiendo un cappuccino y otra magdalena. Mimi se apresura a reponer, dejando en el aire la escena de Dani y la Barbie.
Con la tarde algo más calmada, veo a Dani y a la Barbie influencer reír juntos. Ella le muestra algo en el móvil, probablemente el post donde subió su vídeo, y Dani suelta una carcajada vergonzosa. Luego, me lanza una mirada como diciendo “¿Todo bien si me distraigo un poco?”. Respondo asintiendo, divertida.
—Mira, ¿tú lo ves tan claro como yo?
—Al cien por cien, Val. ¡Si casi saltan chispas! —bromea ella, en tono susurrante—. Será interesante ver si surge algo.
Sonrío, contenta de ver a Dani en una actitud tan risueña. Llevábamos días entre conflictos y amenazas, y esta pincelada de coqueteo nos viene de perlas.
No obstante, hacia las seis de la tarde, mientras sirvo otro latte art, me percato de la silueta de un hombre en la puerta. Es Leon, el representante de Cafe Deluxe, que asoma la cabeza con gesto de “Solo estoy mirando”. No llega a entrar, pero me lanza una rápida mirada antes de marcharse. Un escalofrío me recorre la espalda: parece que los movimientos del Café siguen siendo vigilados, y me temo que la familia de Mimi no va a tirar la toalla tan fácilmente.
Decido no comentar nada a Dani en ese momento. Bastante tiene con sus nervios ante la Barbie influencer, que se despide de él con una sonrisa cómplice y el móvil levantado. Se marchará, pero está claro que volverá.
—¿Te ha pedido tu número o algo? —le pregunto con picardía cuando se acerca a la barra, haciendo que se ruborice.
—Ehm… sí, intercambiamos Instagram y whatsapp. Quiere hacer un “live” conmigo y una entrevista más formal.
—Vaya, Dani, te nos vuelves famoso.
—No exageres, jefa —se ríe—. Pero no niego que me agrada su interés.
Al anochecer, bajamos la persiana tras un día muy intenso de clientes nuevos y de reencuentros con la influencer, que se ha convertido en una inesperada embajadora de nuestro Café. Mimi se quita el delantal con un suspiro, un poco agotada, y Mira estira los brazos quejándose de lo mucho que le han dolido los pies de tanto caminar de un lado a otro.
—Val, esto ha sido un éxito. Vendimos el triple de muffins que en un día normal —me comenta Mira—.
—Sí, pero no nos durmamos. Cafe Deluxe sigue ahí —respondo, en un tono más serio—. Lo he visto asomarse, y me preocupa que estén tramando algo.
—Tranquila, jefa —interviene Dani—. Al menos hoy tuvimos un respiro de alegría, ¿no crees? Y… bueno… —se rasca la nuca, como avergonzado—, quizá este sea el comienzo de algo.
—Anda, que estás tontito —salta Mira con una risita burlona.
Mimi los observa con una sonrisa dulce, asintiendo en silencio. Yo me quedo con la imagen de nuestro barista idol y la Barbie influencer, que hoy ha dado un paso hacia una posible historia romántica, mientras la nube oscura de Cafe Deluxe se mantiene en la lejanía. ¿Qué nuevas jugadas hará la familia de Mimi? ¿Cómo se desenvolverá este acercamiento entre Dani y la influencer?
Si algo he aprendido, es que el Blythe Café no se deja doblegar tan fácilmente: cada amenaza se compensa con una bocanada de aire fresco, ya sea en forma de concierto K-pop o en forma de coqueteo bajo la luz de los focos. El show, definitivamente, debe continuar.
Fin del Capítulo 5
Próxima cita: ¡Martes que viene (3 de marzo)!
¿Conseguirá Dani afianzar su relación con la Barbie influencer o se quedará en simple amistad con un toque de fama?
¿Leon volverá con nuevas presiones de Cafe Deluxe?
¿Qué os gustaría ver la próxima semana?
- Un “live” de Dani con la influencer que revolucione el Café
- Nuevas amenazas o sabotaje de Cafe Deluxe
- Secretos del pasado de algún personaje que complican la trama
(¡Comparte tus impresiones y nos vemos en la siguiente entrega, llena de romance, café y mucha emoción!)
Voto por el tres, los secretos del pasado siempre vuelven.